Descubrimiento

Se levantó de la cama y buscó con el pie la zapatilla. La encontró y cuando se dispuso a incorporarse se sintió como paralizado por unos segundos. Más que paralizado se sintió como suspendido en el aire, en mitad del movimiento de incorporarse, como si el tiempo se hubiera detenido un par de segundos.

Entró en el cuarto de baño, levantó la tapa del inodoro y comenzó a orinar cuando volvió a percibir por un instante esa sensación. Durante unos segundos había sentido cómo todo se paralizaba, incluso recordaba su chorrito de orina inmóvil, como congelado , en el aire. Pasados esos segundos todo parecía fluir de nuevo sin problemas.

Se rascó la cabeza dudando de si estaba del todo despierto y decidió que sería eso, que las neuronas no se le habían despertado del todo y le jugaban alguna mala pasada fruto del sueño que aún arrastraba. Se lavó la cara y se puso a cepillarse los dientes y al levantar la vista hacia el espejo esta vez lo vio bien claro en el espejo: de repente
dejó
de moverse
y se quedó inmóvil
de repente dejó de moverse y se quedó inmóvil como en una fotografía, con el cepillo entre los dientes y sin poder mover el brazo. Esta vez contó y fueron 5 largos segundos hasta que de nuevo su brazo volvió a moverse cepillándole los dientes.

Salió del cuarto de baño bastante confuso ¿había sido una alucinación o algo real? Comenzó a vestirse y ya no parecía pasarle más, lo que le hizo convencerse de que se había tratado de un simple mal despertar. En la cocina se echó un café mientras olvidaba ya lo sucedido, pero justo al abrir la puerta de la casa para salir rumbo a la oficina volvió a experimentar esa rara sensación: se quedó suspendido en el aire en mitad de una zancada, como si fuera uno de los Beatles cruzando el paso de peatones de aquella portada de un disco. Se quedó así unos cuantos segundos, y ahora no tenía duda alguna pues pasó justo cuando estaba mirando el reloj de su muñeca para saber si salía tarde y pudo comprobar cómo la aguja del reloj no se movía en absoluto. Pasados unos segundos el reloj volvió a funcionar y su pie aterrizó por fín sobre el suelo del rellano.

¿Qué estaba pasando? Miró hacia abajo y entonces reparó en algo que le había pasado desapercibido hasta entonces: una fina línea roja que iba creciendo hacia su izquierda y una especie de bolita que la recorría intentando alcanzar la punta de la línea roja. Dio un par de pasos hacia la escalera sin perder de vista la bolita, la cual por fin alcanzó el principio de la raya roja, volviendo entonces, en ese preciso momento a quedarse suspendido e inmóvil por unos instantes. Y entonces lo comprendió todo: que su vida no era más que un vídeo de youtube, y que a Dios ese día le iba algo lento el ADSL.

15 de septiembre de 2006  Cuentos