Tener y Ser

Lo importante no es TENER, sino SER.

Bueno, depende.

Tengo sentimientos. Soy capaz de disfrutar contemplando una puesta de sol y sentir la inmensidad de lo insignificante y maravillosamente cotidiano. Puedo llorar ante la muerte repentina de un ser al que querría darle tan solo unos minutos de mi vida. Puedo emocionarme ante los ojos grandes y vidriosos de un gitanillo que me miran entre churretes y piojos. Soy capaz de sentir cómo una mujer hermosa altera los poros de mi piel con su sola presencia. Puedo gozar ante la caricia de palabras amables que suavizan mi alma. Y puedo sentir la alegría de un abrazo fuerte y cálido de un buen amigo.

Tengo vergüenza. Soy capaz de sonrojarme ante una mirada ardiente. Puedo pasarlo mal cuando meto la pata o cometo algún error. Puedo agachar la cabeza ante el reconocimiento de más de un defecto o pecado personal. Soy capaz de esconderme en vez de darle un beso a mi madre sólo porque hoy sigue a mi lado. Y puedo ocultar mi ignorancia bajo tupidas plumas de falsedad.

Tengo buen humor. Soy capaz de reírme hasta de la sombra gris que nos persigue. Puedo transformar un rostro aburrido en una caricatura grotesca. Puedo crear historias, puedo cambiar
la
realidad y
disfrutar de mi irrealidad
puedo cambiar la realidad y disfrutar de mi irrealidad. Soy capaz de sonreír ante la jugarreta de un destino travieso. Y puedo cantar en corro la más absurda de las canciones.

Tengo mal genio. Soy capaz de estallar y explotar como si yo fuera un volcán. Puedo abrigar la incomprensión y cerrar las puertas a la cordialidad. Puedo magnificar un detalle y hacer cruzada por mis ideas. Puedo echar a perder una buena tarde con fruncir el ceño al caer el sol. Puedo gritar como un energúmeno y hacer daño con palabras afiladas. Soy capaz de berrear como un niño pequeño por un capricho no concedido. Y puedo ser una sombra oscura errante por lo absurdo.

Tengo talento. Soy capaz de encadenar palabras. Puedo sacar de la nada los más bellos versos de amor y contar historias que pueblan mi imaginación. Puedo hacer sentir, hacer reír, llorar o gozar. Puedo explicar con precisión esa idea que tú no sabes. Puedo dibujar como tú querrías hacerlo. Soy capaz de hablar en público y ganarme a un auditorio. Y puedo crear todo un mundo con sólo un punto y una idea.

Tengo torpeza. Soy capaz de fallar donde nadie falla, salvo yo. Puedo ser inoportuno, negligente y olvidadizo. Puedo complicarme la vida en exceso. Puedo ofuscarme en mi mismo. Puedo ser incapaz de conducir, de cocinar, de hacer la compra o hacer un recado. Soy capaz de echar algo a perder. Y puedo ser el más inútil del planeta.

Tengo ilusión. Soy capaz de soñar despierto durante horas y horas. Puedo creer en los sueños como tú en el aire que respiras. Puedo volar (y caer) y volver a volar (y volver a caer) y seguir soñando. Soy capaz de creerme la fantasía. Y puedo luchar por una utopía.

Tengo miedos. Soy capaz de llorar por perder algo que aún no he perdido. Puedo agobiarme ante fantasmas que yo mismo fabrico. Puedo sufrir por mis propios sueños. Soy capaz de esconderme bajo las faldas de mi niñez. Y puedo sentir pánico de mi propia sombra.

Tengo sentimientos.
Tengo vergüenza.
Tengo buen humor.
Tengo mal genio.
Tengo talento.
Tengo torpeza.
Tengo ilusión.
Tengo miedos.

¿Y tú? ¿Qué tienes tú?

27 de enero de 2007  Reflexiones