El mar en mi cabeza

Cierro los ojos y oigo el mar. Oigo las olas rompiendo en mi cabeza. Con violencia, erosionando las rocas que eran mis sueños y mis proyectos. El agua se filtra a través de ellos y afloran por mi rostro en forma de lágrimas. Lagrimas saladas, de agua salada.

Cierro los ojos y huelo el mar. Con ese aroma a salitre que quema la nariz y la garganta cuando tragas agua. Ese olor a melancolía, a viejos veranos de cuando eras niño y a piedras mojadas.. El olor de la pérdida y la añoranza por lo que ya no volverá.

El mar está en mi cabeza. Golpeándome. Empapándome. En mi cabeza también hay un viejo marinero, sentado en el suelo y zurciendo redes. Me mira y me dice: “Muchacho, el mar está en tu cabeza”. Tiene razón. El marinero ya no está. Todo es mar en mi cabeza.

Y mientras los sueños se ahogan, las ilusiones naufragan y los anhelos se sumergen, busco con la mirada un horizonte que no encuentro. Siento en mi cara las gotas de las olas al romper contra la esperanza.

Todo es mar en mi cabeza.

7 de febrero de 2007  Sensaciones