Poemas para una despedida

No creo que este blog vea más entradas. Nunca ha tenido muchos lectores, pero a los pocos que sí que lo leéis no puedo engañaros con la falsa esperanza de que algún día al abrir vuestro lector de feeds os vayáis a encontrar un nuevo texto aquí.

Tampoco pensé en ningún momento publicar en este blog poemas que he escrito (no obstante están todos en internet, en otra página y firmados con mi nombre real) pero hoy quiero
despedir
este blog
hoy quiero despedir este blog con tres poemas, escritos en distintas épocas pero que bien podían haberse escrito en este instante.

Hoy me he encontrado con que de nuevo ha llegado la primavera al calendario, aunque no a mi vida, aún inmersa en un gélido invierno. Y he pensado en el primero de los poemas. Curiosamente se titula “San Nicolás” (fue escrito en el mirador albayzinero de dicho nombre) y mirando hoy mi calendario de mesa me encuentro con que es precisamente San Nicolás. Qué cachondo el destino con sus dementes coincidencias…

La no-primavera se traduce en una alegría perdida, por lo que he rescatado también ese poema tan antiguo, pero tan actual, llamado precisamente así. Y todo ello no ha hecho sino traerme a la memoria la exactitud profética de lo que ya escribiera hace unos años en dos poemas, de lo que habría que ocurrir y así ha sido.

Tapamos los textos de este blog con una sábana para que no cojan polvo. Cerramos el gas. Apagamos la luz. Y echamos la llave…

SAN NICOLÁS

Hoy no estoy bien contigo
porque me ciega el sol
y no respiro el perfume
nazarí de estos bosques.

Porque me molesta
el repiqueteo de las castañuelas
y el devenir de los recuerdos.

Hoy no estoy feliz contigo
porque me falta una negra melena
o unos ojos marrones,
o una caricia en el pelo
o un beso en la sombra.

Hoy es de nuevo primavera
y quisiera cantar
que la primavera es gris
y pálida y solitaria.

Pero no puedo.

Mal que me pese,
la primavera es tan luminosa
y colorida como siempre,
tan hermosa, cálida
y rojiza como cada año.

Soy yo, el que ha cambiado,
pero la primavera de mi alrededor
sigue siendo tan sugerente
y maravillosa como antaño.

Por eso hoy no estoy bien contigo.

Maldita primavera.

Maldita y hermosa primavera.

Del libro “Con el Recuerdo a Cuestas”

LA ALEGRÍA PERDIDA

¡Cómo te quiero,
que yo te quiero,
que no debería
quererte ya!

Canté al viento
y bailé al sol
una dulce sonrisa
de miel y agua.
Mis ojos brillaban,
mi alma saltaba
y tú gozabas
de mi primavera.
Hay alegrías
¡ay! ¡hay alegrías!
que cuestan oro
y paños de Flandes.
Y hay puñales
¡ay! ¡hay puñales!
que duelen más
que mi propia sangre.

¡Cómo te quiero,
que yo te quiero,
que no debería
quererte ya!

Me haces daño,
me haces sufrir,
vivo en el engaño
de morir por ti.
Sesgas mi alma
creas mis lágrimas.
¿Eso es quererme?
Sí, dirás que sí.

¡Cómo te quiero,
que yo te quiero,
que no debería
quererte ya!

No me llames,
no me escribas,
no me veas,
no me ames.
¿Para qué? ¡Oh sí!
¡Eres la mañana!
y yo un imbécil
que por amor
se agota.
Cantan los pájaros
y brilla el sol,
la suave brisa
vuelve de nuevo.
¿Te diré, mi amor,
que nada en el mundo
me hace más daño que tú?

¡Cómo te quiero,
que yo te quiero,
que no debería
quererte ya!

Del libro “Vendrán Nuestros Besos”

ME IRÉ

Sabes que un día me iré
y no volveré
a besar tu cuello y tus labios
a acariciar tus pechos y cintura
a amarte como esta noche.

Algún día no existiré
mas que como una sombra
un vago recuerdo
y te preguntarás si fui real
como yo me pregunto ahora
si lo es nuestro amor.

Me iré sin despedirme
cuando tú me abandones
y todo este amor me lo llevaré conmigo.
Sabes que no te quedará nada
los recuerdos me pertenecen.

Pero hoy te tapas los oídos
y te niegas a escucharme:
Sabes que un día me iré

y no volveré.

Del libro “Los Pretendientes de Penélope”

SE ACABÓ

Se acabó todo, mi amor,
como se acaba el agua en la sequía
se acabaron las caricias
los abrazos bajo las sábanas
los encuentros a hurtadillas
los engaños, las mentiras.
Se acabó todo, mi amor,
se acabó el llorar cada semana
el sentirse abandonado
el sentirse querido y amado
se acabaron las miradas,
los silencios, las sonrisas.
Se acabó este libro, estas líneas
hacer el amor en las escaleras
en los chats, en las bañeras
se acabó saborear tu cuerpo
beber tu sed, exprimir tu alma
y sentir nunca más tus besos.
Te lo digo hoy, mi amor,
eres un poema de veinte versos.

Del libro “Los Pretendientes de Penélope”

21 de marzo de 2007  Sensaciones