El Sexto Sentido

Sé que cerré este blog, pero lo reabro momentáneamente para dejar aquí este texto que escribí para el blog de mi buen amigo Chiqui el pasado 1 de agosto:

El Sexto Sentido
Tranquilos, no voy a hablar ni destripar nada de la película de Bruce Willis del mismo título, los que aún no la hayáis visto (si es que queda alguno) no tenéis de qué preocuparos que no os voy a desvelar nada de ella. De lo que vengo a hablaros es de los sentidos.

Todos sabemos que los sentidos son cinco: vista, oído, gusto, tacto y olfato. Un día decidieron ampliar la lista de sentidos, igual que los alcaldes deciden subirse el sueldo tras cada elección, parece que cinco no eran suficientes, así que convocaron un casting al más puro estilo Operación Triunfo o Factor X para encontrar el que sería el “sexto sentido”.

El sentido de la orientación no salió elegido porque se perdió y no supo llegar al lugar del casting. El sentido del ridículo pasó tanta vergüenza que no pudo ni hacer la prueba. El sentido de la responsabilidad dijo que él era muy serio como para presentarse a castings frívolos de telebasura.

Al final pasaron tres candidatos a la fase final, y la gente con sus SMS (Send Money, Silly) elegirían al afortunado.

El primero de ellos era el favorito de mucha gente, y he decir que yo mismo no hubiera visto nada mal que ganara: era el Sentido Común. La gente argumentaba que era un sentido importantísimo, tanto o más que los 5 originales y que incluso estaba llamado a gobernarlos a todos pues tal era su misión. Pero alguien dijo que el sentido común era “el menos común” de los sentidos y fue rechazado precisamente por eso, por lo poco que se manifiesta en muchas personas.

Entonces apareció el segundo candidato. Mi candidato, es decir, mi favorito: el Sentido del Humor. Para mí el sentido estrella (con permiso del defenestrado sentido común) y por el que envié cientos de SMS para que saliera. Me parece importantísimo tener sentido del humor. En todos los ámbitos de la vida. En todo momento. El sentido
del
humor nos
hace mejor persona,
estimula el
riego cerebral, la
circulación sanguínea, reduce el
colesterol y prolonga la erección
El sentido del humor nos hace mejor persona, estimula el riego cerebral, la circulación sanguínea, reduce el colesterol y prolonga la erección. Bueno… yo que sé, todo lo bueno que se puedan imaginar.

En la blogosfera, este medio natural en que nos movemos los bloggers, falta aún mucho más sentido del humor. Hay blogs divertidos, sí, pero normalmente son catalogados como “blogs de humor” o “de tonterías” como si fueran de segunda clase. Echen un vistazo a los “gurús” de la blogocosa: profesores pedantes, economistas adictos al trabajo, geeks mesiánicos, periodistas rebuscados… ¿No hay ningún PAYASO entre ellos? Pues yo reivindico que lo haya. Cuando Fernando Fernán Gómez ingresó en la Real Academia de la Lengua dijo en su discurso que lo que más le gustaba era que la Academia hubiera admitido en ella a “un cómico” que es lo que él era al fin y al cabo, por su origen del mundo del espectáculo y la farándula.

Del sentido del humor (o del humor, a secas) también se ha hablado mucho con profundas taxonomías: que si hay humor negro, humor blanco, humor zafio y grosero… y ese término tan recurrente como insustancial e indefinido: “humor inteligente”. ¿Qué es el humor inteligente? ¿el humor que requiere pensar para entenderlo por parte del público? ¿o el que requiere pensar para fabricarlo, por parte del humorista? No me gustan las etiquetas en el humor. La línea a menudo es muy delgada. Cuando Groucho Marx le contestó (costándole la clausura de su programa radiofónico) a una oyente que tenía 20 hijos porque “quería mucho su marido” la frase: “Señora, yo también quiero mucho a mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca”. ¿Eso fue humor soez y zafio o humor inteligente?

Pero el sentido del humor no salió elegido. El sentido del humor suele ir parejo casi siempre con el sentido de la autocrítica. Y a menudo la ausencia del segundo termina implicando la ausencia del primero. Mientras no aprendamos a reírnos de nosotros mismos, no podremos decir que tenemos sentido del humor. Y esa ausencia tan generalizada en nuestra sociedad hizo que no saliera elegido.

Así que salió elegido el tercer candidato: el sentido de poder sentir o intuir lo que va a pasar, de tener premoniciones. Qué gilipollez. A eso es a lo que se le llama desde entonces tener un sexto sentido. Con lo mucho más necesarios que nos son cualquiera de los otros dos finalistas…

Por cierto, en la película Bruce Willis está todo el tiempo muerto. Seré cabrón…

14 de septiembre de 2007  Reflexiones