Hoy he vuelto a salir a mi terraza, bueno, la de casa de mis padres. La verdad es que hace muchos años que no salgo aquí sino lo justo. Años en que no he salido aquí a sentarme y disfrutar de un refresco al aire más o menos contaminado y más o menos fresco de mi terraza.
Hoy he vuelto, y he encontrado en ella al niño que fui y ya no volveré a ser, al niño que imaginaba y soñaba con un horizonte y un patrón mucho más amplio.
Antes no había macetas. Ni azulejos, ni la terraza estaba cargada de este frío y mortecino polvo gris que la asemeja más a un desván de trastos viejos. A lo largo y ancho de esta terraza se han producido cruentos combates, asesinatos y reencuentros, se han vivido historias de amor, de celos y de ambiciones, han vivido familias enteras, ha habido persecuciones y accidentes, han rodado coches, han volado aviones, han navegado barcos y ¡qué se yo! todo lo que mi imaginación ha sido capaz de crear entre estos ladrillos y estos barrotes.
(más…)