El hombre que no sabía twittear

Estaba solo. Más solo que la una. Tenía muchos amigos (virtuales y reales) y estaba solo. En la pantalla de su ordenador varias ventanas con distintas redes sociales: Twiiter, Plurk, el chat, los blogs…

Escribía posts en su blog y amigos y desconocidos le dejaban comentarios. Leía una cantidad ingente de posts de otros blogs y también, a veces, él dejaba algún comentario en ellos. Y se seguía sintiendo solo.

Recibía correos electrónicos, los contestaba, participaba en hilos y discusiones y se sentía solo. Entonces abría el chat, siempre había un par de amigos con los que charlaba, les contaba cómo estaba, bromeaba y reía. Y seguía sintiéndose solo.

Tenía cuenta en Facebook, en Plurk, en Twitter y se leía las (a menudo) estupideces y vanalidades de gente a la que ni conocía ni le importaba para no sentirse solo, les hablaba con alguna twitada, algunos le contestaban, otros no. “Twitter es genial para relacionarse y hasta para conocer gente”, decían. Quedaba con gente, iba a reuniones o quedadas y se lo pasaba francamente bien. Pero luego, se sentía solo.

Algo debía estar haciendo mal. Con lo corto que se supone que es decir “me siento solo” y sin embargo 140 caracteres no le parecían suficientes para ello.

12 / Junio / 2008  Sensaciones  Comentarios (3)

Poemas para una despedida

No creo que este blog vea más entradas. Nunca ha tenido muchos lectores, pero a los pocos que sí que lo leéis no puedo engañaros con la falsa esperanza de que algún día al abrir vuestro lector de feeds os vayáis a encontrar un nuevo texto aquí.

Tampoco pensé en ningún momento publicar en este blog poemas que he escrito (no obstante están todos en internet, en otra página y firmados con mi nombre real) pero hoy quiero
despedir
este blog
hoy quiero despedir este blog con tres poemas, escritos en distintas épocas pero que bien podían haberse escrito en este instante.

Hoy me he encontrado con que de nuevo ha llegado la primavera al calendario, aunque no a mi vida, aún inmersa en un gélido invierno. Y he pensado en el primero de los poemas. Curiosamente se titula “San Nicolás” (fue escrito en el mirador albayzinero de dicho nombre) y mirando hoy mi calendario de mesa me encuentro con que es precisamente San Nicolás. Qué cachondo el destino con sus dementes coincidencias…

La no-primavera se traduce en una alegría perdida, por lo que he rescatado también ese poema tan antiguo, pero tan actual, llamado precisamente así. Y todo ello no ha hecho sino traerme a la memoria la exactitud profética de lo que ya escribiera hace unos años en dos poemas, de lo que habría que ocurrir y así ha sido.

Tapamos los textos de este blog con una sábana para que no cojan polvo. Cerramos el gas. Apagamos la luz. Y echamos la llave…

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21 / Marzo / 2007  Sensaciones  Comentarios (4)

El mar en mi cabeza

Cierro los ojos y oigo el mar. Oigo las olas rompiendo en mi cabeza. Con violencia, erosionando las rocas que eran mis sueños y mis proyectos. El agua se filtra a través de ellos y afloran por mi rostro en forma de lágrimas. Lagrimas saladas, de agua salada.

Cierro los ojos y huelo el mar. Con ese aroma a salitre que quema la nariz y la garganta cuando tragas agua. Ese olor a melancolía, a viejos veranos de cuando eras niño y a piedras mojadas.. El olor de la pérdida y la añoranza por lo que ya no volverá.

El mar está en mi cabeza. Golpeándome. Empapándome. En mi cabeza también hay un viejo marinero, sentado en el suelo y zurciendo redes. Me mira y me dice: “Muchacho, el mar está en tu cabeza”. Tiene razón. El marinero ya no está. Todo es mar en mi cabeza.

Y mientras los sueños se ahogan, las ilusiones naufragan y los anhelos se sumergen, busco con la mirada un horizonte que no encuentro. Siento en mi cara las gotas de las olas al romper contra la esperanza.

Todo es mar en mi cabeza.

7 / Febrero / 2007  Sensaciones  Comentarios (1)